domingo, 6 de septiembre de 2015

No debemos subestimar a los arroyos y riachuelos


 Una vista de la quebrada en el Parque Chorro del Indio. Varias vidas se ha cobrado este aparentemente inofensivo cauce.

La experiencia de la Alcaldía de Barranquilla indica que varios arroyos en esa ciudad han causado gran cantidad de situaciones que afectan la vida, integridad y la propia dinámica urbana. En Venezuela pasa igual en muchas ciudades. Presentamos este trabajo desde las páginas del diario El Heraldo, de Colombia, a modo de ejemplo de lo que podría hacerse en nuestra realidad.

Publicado por: El Heraldo


Cuando llueve en Barranquilla hasta el Sistema Integrado de Transporte Masivo (Transmetro) se ve obligado a suspender su operación en su ruta troncal de la calle Murillo, entre otras, debido a la fuerza de los arroyos. Pese a los esfuerzos de la Alcaldía por intervenir algunos de estos cauces, el problema aún sigue vigente y cobrando vidas.
El caso de la menor fallecida en el arroyo de la carrera 21 avivó el tema de las medidas que deben tomar las autoridades locales y organismos de socorro al momento de atender una emergencia en las zonas de riesgo.

Jaime Pérez, comandante del Cuerpo Oficial de Bomberos de la ciudad, explicó que "con lo que tienen atienden cada emergencia que les reporta la ciudadanía”. Mientras que Jorge Fernández, director seccional Atlántico de la Defensa Civil, aseguró que "no hay unos protocolos establecidos” por la Administración Distrital para atender las eventuales emergencias. Además, Carlos Iván Márquez, director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), hizo un llamado a la instalación de alertas tempranas.

¿Qué se hace?

El diario El Heraldo visitó la dependencia de Ana Cristina Saltarín, jefa de la Oficina de Prevención y Atención de Desastres del Distrito, para conocer la estrategia para atender los arroyos cuando llueve, entre otros cuestionamientos, pero la funcionaria no respondió personalmente, ni vía telefónica, los interrogantes sobre el tema. Envió un informe de gestión del riesgo para los arroyos en el distrito de Barranquilla. Dicho plan de acción comprende tres ejes: Conocimiento del Riesgo, Reducción del Riesgo y Manejo de Desastres.
Estos ríos urbanos han ocasionado 90 muertes de personas entre 1933 y 2015 en la capital del Atlántico, según registros del proyecto Arroyos de Barranquilla, liderado por estudiantes del colegio Marco Fidel Suárez.
Dicho análisis fue hecho en ocho arroyos. El primero con más víctimas en ese periodo es precisamente el de la carrera 21 (30 muertes); en segundo puesto registra con 17 víctimas; y, en tercer lugar, aparece el de la calle 84, que acumula 13 muertes por inmersión.

Según el mayor Jorge Fernández, director seccional Atlántico de la Defensa Civil, "desafortunadamente, a nivel de Alcaldía, no hay unos protocolos establecidos. Dentro de las políticas de atención manejan unos protocolos generales, en los que prima la vida del voluntario por encima de cualquier otra situación. Para el tema de arroyos no hay nada escrito en ninguno de los niveles”, enfatizó.
Cuando les reportan emergencias, explicó "hasta donde pueden con guayas agarran los vehículos que son arrastrados y que llevan personas, los cuales son priorizados, para salvar las vidas. Con las herramientas que tenemos: salvavidas, chalecos y guayas, improvisamos”, puntualizó el comandante de Bomberos, quien también mencionó que "la gente a veces tiene un poco de falta de cultura, hay muchas imprudencias".





A veces la imprudencia lleva a retar estos cauces.


Amenaza calladita


"Los arroyos son una amenaza latente, pero lamentablemente las pérdidas de vida vienen por situaciones de exposición, eso es algo que tiene que marcarse desde el punto de vista de la prevención. La Ley 1523 obliga a los consejos municipales de gestión del riesgo a tomar las medidas frente a las temporadas (de riesgo)”, sostuvieron cuerpos de respuestas.

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